
Coloca la cama sobre una plataforma hecha a medida cuyo espacio inferior puedes habilitar con cajones de distintos tamaños. Otra alternativa más sencilla e igual de eficaz son los canapés abatibles. Con ambas soluciones tendrás una superficie extra para almacenar la ropa d cama, los libros, los cd y otros objetos de poco uso.

Un pasillo o el trozo de pared que queda bajo la ventana pueden dar cabida a una práctica librería baja, que solucionará el eterno problema de donde colocar tantos libros. Es aconsejable encargarla a medida para no perder un centímetro, siempre es mejor hacerla de pared a pared y en cuanto al ancho bastará con 30 cm.

Los auxiliares son la solución para decorar un rincón vacío y dotarlo de utilidad. Así por ejemplo, puedes reservar una esquina en el dormitorio para disponer un pequeño escritorio donde despachar asuntos personales, otra opción, para cumplir el mismo propósito, es sustituir una de las mesitas de noche por un buró decorativo.
Un distribuidor es otro espacio que se presta a crear una agradable zona de lectura, con una lámpara de pie y una butaca, o si lo prefieres, equipada con un confortable chaise longue.

Los tonos neutros y suaves unifican espacios, provocando una continuidad visual que, a su vez, aumenta la sensación de amplitud. En esta ocasión, la unidad la rompen el escritorio y la silla de estilo clásico en roble, lo que sirve para delimitar un pequeño rincón habilitado como despacho.

Una composición muy dinámica
Protege la parte inferior de la pared con un zócalo en madera rematado con un listón. En este caso se trata de madera lacada igual que el mobiliario.
Escritorio juvenil
Prescinde de la mesita de noche y dispón en vez de ella un escritorio, de este modo cumplirá una doble función ocupando un espacio mínimo, entre 50 x 60 cm de fondo. Si quieres aprovechar aun más el hueco, coloca una cajonera móvil debajo.